De la Torre propone separar el Conurbano de la provincia de Buenos Aires

El exintendente de San Miguel y dirigente bonaerense Joaquín de la Torre prepara una propuesta para modificar de manera drástica la organización territorial de la provincia de Buenos Aires: separar los 24 municipios tradicionales del Conurbano y convertirlos en distritos federales vinculados directamente con el Estado nacional.
La iniciativa, que De la Torre adelantó que formalizará en las próximas semanas, supone que los municipios que rodean a la Ciudad de Buenos Aires dejarían de formar parte de la estructura política y administrativa bonaerense. Cada distrito conservaría su intendente y su Concejo Deliberante, pero sus habitantes ya no elegirían gobernador ni legisladores provinciales.
El planteo busca reducir niveles de administración, modificar la distribución de recursos y separar dos realidades que, según De la Torre, presentan características económicas, sociales y territoriales cada vez más diferentes: el Conurbano y el interior bonaerense.
Los 24 municipios que quedarían separados
La propuesta comprende a Avellaneda, Lanús, Lomas de Zamora, La Matanza, Morón, Tres de Febrero, General San Martín, Vicente López, San Isidro, Almirante Brown, Berazategui, Esteban Echeverría, Ezeiza, Florencio Varela, Hurlingham, Ituzaingó, José C. Paz, Malvinas Argentinas, Merlo, Moreno, Quilmes, San Fernando, San Miguel y Tigre.
Se trata del núcleo históricamente identificado por el INDEC como los 24 partidos del Gran Buenos Aires.
Según los resultados definitivos del Censo 2022, esos municipios concentran 10.849.398 habitantes sobre una población provincial de aproximadamente 17,5 millones, es decir alrededor del 62% de los bonaerenses.
De la Torre, en la presentación política de su iniciativa, utiliza una estimación cercana al 70% para describir el peso demográfico del área metropolitana dentro de la Provincia.
Una administración nacional y otra municipal
El eje conceptual de la propuesta es eliminar la intervención del gobierno bonaerense en los municipios metropolitanos.
De la Torre sostiene que buena parte de los servicios esenciales que utilizan los vecinos del Conurbano ya depende directamente de la Nación o de los municipios.
Entre ellos menciona el agua, la electricidad, el gas y buena parte del transporte público metropolitano, mientras que los gobiernos municipales asumieron progresivamente mayores responsabilidades sobre seguridad, salud, mantenimiento urbano, infraestructura y establecimientos educativos.
Según su diagnóstico, mantener una administración provincial entre la Nación y los municipios implica sumar un nivel burocrático que podría eliminarse.
La propuesta pretende que los intendentes tengan una relación más directa con el Gobierno nacional y reciban recursos sin pasar por la estructura administrativa bonaerense.
El punto clave: la coparticipación
El aspecto más complejo de la iniciativa es el reparto de recursos.
De la Torre sostiene que Buenos Aires recibe una proporción insuficiente de los fondos nacionales en relación con su población y el volumen de recursos que genera.
Su propuesta consiste en que la actual provincia pierda los 24 municipios metropolitanos pero conserve aproximadamente el 60% de los fondos coparticipables que recibe actualmente.
El argumento es que, al desprenderse de alrededor de dos tercios de su población, el territorio bonaerense restante tendría muchos más recursos por habitante para financiar servicios, infraestructura y políticas públicas en los municipios del interior.
Los nuevos distritos federales del Conurbano, por su parte, deberían financiarse mediante transferencias directas de la coparticipación nacional y su propia recaudación municipal.
Propone eliminar Ingresos Brutos en el Conurbano
Uno de los componentes más disruptivos del proyecto es tributario.
De la Torre plantea que, al dejar los municipios de pertenecer a la provincia, sus habitantes y empresas dejarían de pagar el Impuesto sobre los Ingresos Brutos bonaerense.
Según su interpretación, la eliminación de ese tributo podría convertirse en un incentivo para la actividad económica y las inversiones en el área metropolitana.
El planteo abre, sin embargo, un interrogante central: Ingresos Brutos constituye una de las principales fuentes de recaudación propia de las provincias, por lo que un eventual nuevo régimen debería determinar cómo se financiarían servicios actualmente sostenidos total o parcialmente con recursos provinciales.
Qué votarían los habitantes del nuevo Conurbano
La reforma también modificaría profundamente el mapa electoral argentino.
Los habitantes de los 24 municipios continuarían eligiendo presidente de la Nación, diputados y senadores nacionales, intendentes y concejales.
En cambio, dejarían de votar gobernador, vicegobernador, diputados provinciales y senadores bonaerenses.
Eso implicaría una modificación sustancial del peso electoral de la provincia de Buenos Aires, ya que el Conurbano constituye actualmente el principal núcleo demográfico del distrito más poblado del país.
La provincia restante tendría un perfil territorial y político completamente diferente, con mayor participación relativa de ciudades como La Plata, Mar del Plata, Bahía Blanca, Tandil, Junín, Pergamino y los municipios del interior.
El argumento de De la Torre: son dos Buenos Aires diferentes
El exintendente de San Miguel sostiene que la configuración actual de la provincia responde a una realidad histórica que ya no coincide con el funcionamiento cotidiano del territorio.
Su diagnóstico parte del crecimiento desordenado del área metropolitana alrededor de la Capital Federal, impulsado durante décadas por las migraciones internas y la concentración del empleo, los servicios y la infraestructura.
Desde esa perspectiva, el Conurbano tiene actualmente una integración económica y urbana mucho mayor con la Ciudad de Buenos Aires que con buena parte del territorio provincial.
La propuesta intenta llevar esa realidad metropolitana al plano institucional: separar administrativamente el área urbana que rodea a CABA del resto de Buenos Aires.
¿Alcanzan dos leyes para hacerlo?
De la Torre sostiene que la transformación podría instrumentarse mediante una ley provincial que ceda el territorio y una ley nacional que establezca el nuevo régimen de distritos federales.
La cuestión constitucional, sin embargo, será uno de los principales puntos de discusión si la iniciativa llega efectivamente al Congreso y a la Legislatura bonaerense.
El artículo 13 de la Constitución Nacional establece expresamente que no puede constituirse una nueva provincia dentro del territorio de otra sin el consentimiento de la Legislatura de la provincia involucrada y del Congreso Nacional.
La propuesta de De la Torre intenta diferenciarse de ese supuesto porque no plantea crear una nueva provincia, sino constituir distritos federales. Esa figura y sus competencias, representación política, régimen fiscal y relación con la Nación requerirían una definición jurídica especialmente compleja.
También deberían resolverse cuestiones vinculadas con la propiedad de escuelas, hospitales, comisarías, rutas y demás bienes provinciales ubicados en los municipios que abandonarían Buenos Aires, además del destino del personal estatal, las cajas previsionales, las deudas y los organismos de servicios públicos.
Una discusión que puede cambiar el mapa político
La iniciativa todavía se encuentra en una etapa política y no existe una reforma territorial aprobada ni en tratamiento legislativo avanzado.
Sin embargo, el planteo vuelve a poner sobre la mesa un debate histórico sobre la enorme dimensión de Buenos Aires.
La provincia concentra cerca del 38% de la población argentina y presenta fuertes diferencias entre el área metropolitana y las ciudades y zonas rurales del interior.
En este caso, De la Torre no propone simplemente dividir Buenos Aires en nuevas provincias. Su idea es más radical: retirar al Conurbano de la provincia, colocarlo bajo un nuevo esquema federal y dejar una Buenos Aires territorialmente extensa pero con una población mucho menor.
Si la propuesta logra convertirse en proyecto formal, la discusión no será únicamente administrativa. Estarán en juego la coparticipación, los impuestos, la representación parlamentaria y el peso electoral de la principal provincia argentina.



