Karina Milei pone bajo control a Sturzenegger

El Gobierno decidió modificar el mecanismo con el que Federico Sturzenegger impulsa sus reformas en el Congreso. Después del revés sufrido en el Senado con la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, Karina Milei resolvió que los proyectos elaborados por el Ministerio de Desregulación deberán atravesar previamente un filtro político antes de llegar al Parlamento.
La decisión quedó expuesta esta semana cuando Sturzenegger fue convocado por primera vez a participar de la mesa política que encabeza la secretaria general de la Presidencia. Durante casi tres horas, el funcionario expuso sus iniciativas y el oficialismo reorganizó las prioridades legislativas para los próximos meses.
El revés por Tierras cambió la estrategia
El detonante fue el tratamiento de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada en el Senado. Para conseguir la media sanción, el oficialismo debió retirar dos de los capítulos más controvertidos del proyecto: la modificación de la Ley de Tierras, que flexibilizaba los límites a la compra de campos por extranjeros, y los cambios al régimen de Manejo del Fuego.
Dentro de la Casa Rosada, el resultado fue interpretado como una señal de que los grandes paquetes legislativos con numerosos temas pueden generar resistencias difíciles de controlar y terminar poniendo en riesgo reformas que sí cuentan con posibilidades de ser aprobadas.
El cuestionamiento no significó una ruptura con Sturzenegger. Javier Milei volvió a respaldar públicamente al ministro y desde el Gobierno ratificaron que continúa siendo una figura central de la agenda reformista. Sin embargo, su margen para definir unilateralmente qué iniciativas llegan al Congreso quedó más acotado.
Karina Milei impone un filtro político
La nueva metodología establece que los proyectos deberán ser analizados previamente por la mesa política, donde se evaluará no sólo su contenido técnico sino también los votos disponibles, las resistencias sectoriales y las posibilidades de negociación con gobernadores y bloques aliados.
La Casa Rosada pretende evitar nuevas derrotas parlamentarias y reducir los conflictos generados por reformas que llegan al Congreso sin un trabajo político previo suficiente.
El antecedente de la Ley de Tierras no fue el único motivo de preocupación. También hubo cuestionamientos internos por decisiones impulsadas desde Desregulación que generaron conflictos con sectores económicos, como las modificaciones al régimen de practicaje y pilotaje en los puertos.
BCRA e Inocencia Fiscal pasan al frente
Con el nuevo esquema, el Gobierno definió prioridades más acotadas. La reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y el proyecto de Inocencia Fiscal II encabezan la agenda inmediata y el oficialismo apunta a llevarlos al recinto de Diputados el 26 de agosto.
La modificación del Banco Central es considerada una prioridad por Javier Milei. El proyecto busca limitar el financiamiento monetario al Tesoro y reforzar la autonomía de la autoridad monetaria.
También quedó dentro de la agenda la adhesión argentina al Tratado de Cooperación en materia de Patentes y el acuerdo comercial entre el Mercosur y Singapur.
En el Senado, en tanto, el oficialismo pretende concentrar esfuerzos en la reforma política y particularmente en la eliminación de las PASO, una iniciativa que enfrenta resistencias incluso entre sectores que suelen acompañar al Gobierno.
Varias reformas quedan en espera
Otros proyectos impulsados por Sturzenegger perderán prioridad inmediata. Entre ellos aparecen la denominada Ley Hojarasca, nuevas reformas vinculadas con el mercado inmobiliario, modificaciones a la Ley de Sociedades, cambios en Salud Mental y otras iniciativas de desregulación.
La reforma del mercado de capitales aparece como uno de los próximos proyectos que el Gobierno sí pretende impulsar, aunque la estrategia será avanzar de manera más gradual y después de medir previamente los consensos.
El cambio expone una nueva etapa dentro del oficialismo: Milei mantiene el respaldo político a Sturzenegger y a su programa de desregulación, pero Karina Milei pasa a ejercer un control más directo sobre cuándo, cómo y en qué condiciones esas reformas llegan al Congreso.



