Política

Milei vinculó el aborto legal con la baja natalidad

El presidente Javier Milei volvió a cuestionar la legalización del aborto en Argentina y esta vez relacionó directamente la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo con la caída de la natalidad y sus consecuencias sobre el crecimiento económico y el sistema previsional.

Durante su exposición en el Council of the Americas, el mandatario desarrollaba un análisis sobre los factores que condicionan el crecimiento cuando introdujo la cuestión demográfica. Allí afirmó que la Argentina está “pagando muy cara la locura de los pañuelitos verdes”, en referencia al movimiento que impulsó la legalización del aborto.

Milei sostuvo que el país atraviesa una caída de la natalidad que ya no permitiría alcanzar el nivel necesario para garantizar el reemplazo generacional. A partir de ese diagnóstico vinculó el fenómeno con la legislación aprobada a fines de 2020.

“Hoy, la Argentina no llega a una tasa de crecimiento de la población y de la natalidad que permita la reposición”, sostuvo el Presidente, quien también aseguró que esa situación terminará impactando sobre la economía y, particularmente, sobre el financiamiento futuro del sistema jubilatorio.

Una natalidad que cae desde antes de la ley

La relación causal planteada por Milei, sin embargo, no coincide con la evolución temporal de las estadísticas demográficas.

La Ley 27.610 de Interrupción Voluntaria del Embarazo fue sancionada el 30 de diciembre de 2020 y comenzó a regir en enero de 2021. La caída pronunciada de los nacimientos argentinos había comenzado varios años antes.

Las estadísticas sanitarias muestran una tendencia descendente desde aproximadamente 2014, que posteriormente se profundizó.

Argentina pasó de tener niveles de fecundidad cercanos al reemplazo generacional a ubicarse actualmente muy por debajo de ese umbral. El Fondo de Población de las Naciones Unidas señaló recientemente que la tasa global de fecundidad del país cayó hasta aproximadamente 1,2 hijos por mujer, mientras que para mantener estable una población en el largo plazo se considera como referencia una tasa cercana a 2,1.

La dimensión del fenómeno es indiscutible. Lo que no está demostrado es que la legalización del aborto sea su causa principal.

Por qué los argentinos tienen menos hijos

La disminución de los nacimientos forma parte de una transformación demográfica que también atraviesa numerosos países de América Latina, Europa y Asia.

Los estudios sobre intenciones reproductivas muestran que detrás de la decisión de postergar o reducir la cantidad de hijos aparecen múltiples factores: dificultades económicas, costo de la vivienda, inestabilidad laboral, dificultades para compatibilizar crianza y trabajo, modificación de los proyectos personales y mayor acceso a métodos anticonceptivos.

Una investigación difundida recientemente por el UNFPA mostró además una situación particular: muchas personas desean tener más hijos de los que finalmente tienen, pero sostienen que las condiciones económicas, laborales y familiares dificultan concretar esos proyectos.

El problema demográfico, por lo tanto, excede ampliamente la discusión sobre el aborto.

El impacto económico que preocupa a Milei

Donde sí existe un amplio consenso entre economistas y demógrafos es respecto de las consecuencias que una población envejecida puede generar sobre la economía.

Una reducción prolongada de los nacimientos implica que en las próximas décadas habrá proporcionalmente menos personas ingresando al mercado laboral y una mayor cantidad de adultos mayores.

El fenómeno puede afectar el crecimiento potencial, reducir la oferta de trabajadores y aumentar las dificultades para financiar sistemas previsionales basados en los aportes de quienes están en actividad.

Ese fue el eje económico utilizado por Milei para introducir nuevamente su rechazo al aborto legal.

Para el Presidente, las políticas demográficas forman parte de una discusión mucho más amplia sobre crecimiento económico y acumulación de capital. En su discurso sostuvo que no alcanza con analizar inversiones y productividad: también importa cuántas personas integrarán en el futuro el mercado laboral.

Una posición que Milei mantiene desde antes de llegar al Gobierno

El rechazo del Presidente a la Ley 27.610 no es nuevo.

Desde antes de asumir la Presidencia se manifestó contrario a la interrupción voluntaria del embarazo y utilizó en reiteradas oportunidades expresiones muy duras contra quienes promovieron su legalización.

Durante su gobierno volvió varias veces sobre el tema y llegó a plantear públicamente la posibilidad de discutir la normativa, aunque hasta el momento no se produjo una derogación de la ley.

La legislación actualmente vigente reconoce el derecho a acceder a la interrupción voluntaria del embarazo hasta la semana 14 inclusive. Después de ese plazo continúa permitida en los casos establecidos legalmente, como embarazos producto de una violación o cuando se encuentra en riesgo la vida o la salud de la persona gestante.

El discurso de este jueves incorpora ahora un argumento adicional a la posición histórica de Milei: ya no cuestiona solamente la ley desde una perspectiva ética o ideológica, sino que intenta colocarla dentro del debate sobre el futuro económico y demográfico argentino.

La discusión que abre el Presidente parte de un problema real —la fuerte caída de la natalidad—, pero la atribución directa de ese fenómeno a la legalización del aborto no está respaldada por la cronología de los datos: los nacimientos argentinos comenzaron a descender de manera sostenida varios años antes de que el Congreso sancionara la Ley 27.610.

 

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